Si hay alguna herramienta que permita acceder a una entrevista, ésta es el
Currículum Vitae. Se trata de la primera fotografía que recibe la empresa, por
ello que su importancia sea tanta. La claridad, sencillez y concreción destacan
por ser los elementos eje del documento. Lo que se espera es recibir rápidamente
la información relevante del candidato, es decir, los datos personales, la formación
y la experiencia profesional.
En cuanto a la presentación formal se debe confeccionar mediante una tipografía
clara y, aunque los caracteres no sean excesivamente grandes, se perciba una
distancia entre las palabras. El papel es aconsejable que disponga de un grosor
superior al habitual, el color blanco o ligeramente coloreado con gamas cromáticas
cálidas y en tonos pastel muy claro. La estructura se debe poder percibir de
un solo vistazo, de modo que los títulos de cada apartado se distingan claramente
del resto. En la zona superior derecha es interesante disponer una fotografía
de tamaño carné. La zona superior izquierda se reserva para indicar los datos
personales.
En cuanto el contenido, la premisa que debe primar es siempre decir la verdad.
Si bien es cierto que el Currículum Vitae se debe modificar en función de la
oportunidad laboral para la que se presenta, esto no debe degradar en la mentira.
Estos cambios en el documento se derivan de la adaptación a los intereses de
la empresa, por los cuales se destaca aquella información que tenga vínculos
con ellos. Entre la información, los apartados que usualmente se indican son
los siguientes: datos personales, formación académica, otros títulos o seminarios,
experiencia profesional, idiomas, informática y otros datos que se crea interesante
destacar.
El objetivo del currículum es suscitar el interés suficiente del entrevistador
como para que proceda a contactar. Por ello, es importante que se le dedique
cierto esmero, dado que se trata de la puerta de entrada a la empresa. El entrevistador
no busca el mejor currículum, busca el candidato más adecuado al puesto vacante.
Por este motivo, no decir la verdad, tarde o temprano, se detecta.